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—Requiem CLESA—

Desde la Fundación Alejandro de la Sota nos gustaría hacernos eco del comunicado escrito por Juan Ignacio Mera, Director de la Escuela de Arquitectura de Toledo, en referencia a la situación que está viviendo la antigua Fábrica Clesa, por eso lo transcribimos a continuación:

CLESA, un ejemplo de arquitectura moderna que forma parte de nuestra y vuestra memoria, dejará de existir para siempre como tal, hundida bajo la losa de la ignominia al menos hasta que una futura generación lo recupere como se ha hecho otras veces en la historia, si no se actúa ahora.
Si hiciéramos una encuesta secreta entre los estudiantes de arquitectura y arquitectos españoles, entre los profesores de escuelas de arquitectura en una franja de territorio entre esta latitud y Japón, todos nos dirían que se trata de un edificio cuyo sentido es superior incluso a su forma.
En la sociedad del aprovechamiento insensato en que nos quieren hacer vivir, en esta época de imágenes de acción impostada, donde palabras importadas como co.working son la salvaguardia de la nada, instituciones públicas como los Ayuntamientos, en este caso de Madrid, lanzan alegremente piezas esenciales al cubo de las esperanzas truncadas, con el maquillaje de la colaboración público/privada
Dicen sus responsables al periódico La Razón.

«En estado de abandono desde 2011, la antigua nave de Clesa tendrá por fin una segunda vida. La icónica central lechera pasará a ser un centro dedicado a las ciencias y a la innovación que enriquecerá al distrito de Fuencarral-El Pardo.
Esto será posible gracias a una alianza público-privada, entre el Área de Gobierno de Desarrollo Urbano y Kadans Science Partner, que serán los encargados de llevar a cabo el proyecto ganador del concurso «Reinventing Cities», promovido por la red de ciudades C40 de la que forma parte Madrid y que busca premiar proyectos para recuperar de forma sostenible entornos degradados como la antigua fábrica de Clesa. Diseñada en los años 60 por el arquitecto Alejandro de la Sota, es un ejemplo de la arquitectura industrial del siglo XX, que pasará a ser un «nodo» del conocimiento sanitario enfocado a las «ciencias de la vida» gracias al proyecto Val-Verde. Allí mismo, tuvo lugar su acto de presentación en el que estuvieron presentes los portavoces de todos los grupos municipales, así como el delegado de Urbanismo, Mariano Fuentes y Begoña Villacís, vicealcaldesa de la Comunidad de Madrid.
Esta última, quiso agradecer su presencia al demostrar que se trata de un proyecto de ciudad que está llamado a trascender» y al suponer «una representación maravillosa de lo que quiere ser la ciudad de Madrid».
Villacís, también quiso honrar la figura del «maestro» de la Sota, al entender esta nave construida en el norte de Madrid como un espacio funcional, lo que «no está reñido con la belleza»

Si no fuera porque es una tragedia ver a responsables políticos utilizar estos términos, llegaríamos incluso a reír comprobando, hasta donde llega la ignorancia, en realidad el desinterés y falta de sensibilidad raya con el ridículo.
Continúan afirmando:

”La actuación se llevará a cabo sobre 38.000 metros cuadrados gracias a la alianza que han firmado el Ayuntamiento de Madrid y la compañía holandesa Kadans Science Partner, encargada de promover y gestionar centros de Investigación con laboratorios y salas blancas, y que invertirá cerca de 30 millones de euros en este proyecto. Además, para su puesta en marcha contarán con el arquitecto, Carlos Rubio Carvajal, y su estudio, ERM Iberia, AECOM, Gleed, La Fábrica, Ale Estudio y el despacho de abogados, Garrigues.»

30.000.000 de euros para arreglar un espacio cuyo valor principal es la sencillez, un espacio que se estudia en la Universidades como ejemplo referente de una arquitectura de la ausencia y la contención, es un dislate.
Y sumar a un elenco de profesionales, que van a pasar a la historia como aquellos que arruinaron el espíritu de un edificio clave, ejemplo de la mejor y muy escasa arquitectura moderna en Madrid, otro.

Muchos saben que esto es cierto.

Pero vemos pocos capaces de hablar claro.
¿Me pregunto por qué?
Porque es imposible entender, cuál es la razón para que no pueda el Ayuntamiento reparar el edificio con un uso más sosegado, menos pretencioso y más adecuado a un lugar realmente importante.
Ni siquiera ha escuchado a la Fundación Sota que de forma clara ha desistido en avalar el proyecto.
No me gustaría pertenecer a ninguno de los estudios que continúan sordos, alegremente, ni siquiera creo que sea por los honorarios, tal vez sea por tratar de demostrar que ellos sí son.

Ahora bien.
Es necesario explicar por qué es esta operación tan desafortunada.
A priori todo suena bien.

Un edificio abandonado.

Un Ayuntamiento ocupado en la rehabilitación.

Una empresa que invierte en recuperar un espacio para un uso, etc.
Sin embargo nada se dice sobre la naturaleza del edificio, su importancia histórica y su valor como documento para futuras generaciones.
Esta es la cuestión.
El edificio CLESA es una ración de cultura para los que ahora estamos y para los que nos van a sustituir en el futuro.
CLESA es una pieza de estudio.
Es clave entre los ejemplos de arquitectura industrial, el más importante de una época.
Alejandro de la Sota es tan importante como Ventura Rodríguez, como Villanueva, como van der Vlugt, porque la arquitectura moderna lleva ya cien años entre los investigadores y en los venideros se analizará como un lenguaje esencial, como ejemplo de una manera lógica de entender la arquitectura que siempre fue un remedio medicinal que eleva el espíritu.
Está en la base del pensamiento de un arquitecto como fue Alejandro de la Sota.
La construcción de un determinado ambiente, que se destruirá con alharacas para siempre si no se remedia, fue su objetivo.

Uno que no se puede disfrazar con la excusa de un uso inflamado.
Y se va a hacer a conciencia con el atrevimiento que da el desconocimiento, en este caso revestido de premios y galardones más que dudosos.
No podemos permitir que está fechoría se lleve a cabo.
No, en una operación tan gratuita.
Por eso tenemos que actuar y reclamar al Ayuntamiento una solución, que recupere CLESA con dignidad, para Madrid.
¿Pero cómo se hace eso?
Muy sencillo.

¿Cómo se restaura una obra de arte?
Pues simplemente se pregunta a quién sabe y se hace con el respeto que merece.
Y esas personas están ahí, pero no son los actuales responsables que se empeñan en colocarse por encima del legado de esta obra esencial.

Juan Ignacio Mera
Director de la Escuela de Arquitectura de Toledo
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